Redes sociales: uso, control y ¿deshumanización?

A la hora de ver noticias que pueden romper bastante los esquemas, ayer tuvimos una en la que la “normalidad” con la que cada vez se va tomando el grabar escenas, ya sean de abusos o incluso de muertes, para subirlas a las redes.

El caso que hoy analizamos, corresponde a la muerte de Robert Godwin, de 74 años de edad, de manos de Steve Stephens, de 37, grabando la escena este último y subiendo a la red social de facebook. El motivo según se deduce de medios americanos que ofrecen la noticia: “una manera de amenazar o indicar que solo no mataría al anciano si se lo pedía la ex-mujer”. Dantesco y bizarro.

Caso similar se produjo hace unos días, cuando por las redes sociales se removía un caso de violación en Perú. Una nueva moda, ¿una culpable-inocente red social?.

Así quiere quizás ahora la red social facebook quitar hierro al asunto, cuando a la postre, la forma que tiene la red social de censurar en pocos segundos post, fotos o contenido multimedia que entiende no permitido pero sin embargo mantuvo el vídeo del asesinato durante bastantes horas.

Lejos de fanáticos o detractores de la red social en cuestión, seguimos en una cuestión múltiple que incluye a los usuarios, la deshumanización de los mismos y el uso hacia diversos caminos que puede tener estas redes sociales.

Reconocemos que este medio usa la citada red, así como muchos ciudadanos con la bastante consciencia y empatia humana para aprovechar los resquicios de estas nuevas tecnologías. Sin embargo, hay que ser conscientes de que una gran mayoría de usuarios, movidos por tendencias, estereotipos o posiblemente “inducidos” en esta nueva era de internet, redes sociales y de “implantes sociales” generados desde aquellos que controlan medios y servicios de información.

No es buscar culpables ni inocentes, la propia persona individual tiene la herramienta para dejarse llevar o no, para cometer un crimen o una tropelía y hacerla viral. Las herramientas como las redes sociales, pueden estar para el bien, para el mal o para crear confusión. Queda en ti ciudadano aprovecharlas para buenos fines. Que después sean usadas para “controlar masas”, “crear miedo”, “generar estudios” o captar nuestros “datos íntimos”, ya llevamos tiempo sabiéndolo.

¿Hacia donde vamos?

LA OTRA UTRERA

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