Carlos Arbos, un ejemplo de superación: “You can do it Project”

carlos arbosDesde muy niño siempre fui un soñador.  Quizá la enfermedad degenerativa que me ha tocado vivir, la retinosis pigmentaria, ha favorecido mi mirada interior y ha avivado mi gusto por imaginar, visualizar mundos y personas.

El primer casete que me regaló mi padre era de John Lennon y quizá “Imagine” haya resonado siempre en mi inconsciente pues nunca me he conformado con el mundo ni con las circunstancias que nos ha tocado vivir.  Otra realidad es posible, nosotros podemos mejorar sin límites y el mundo puede ser un lugar más armonioso, más generoso, más feliz.

Evito intencionadamente hablar de “sufrir” o de “padecer” la retinosis pigmentaria pues no la siento como una carga ni un castigo divino.  Me tocó y conlleva sus dificultades pero, ¿a quién no le toca algo? La vida nos repartió las cartas a todos, al azar, pero quienes jugamos somos tú y yo, esa es la clave.

Gracias a mi discapacidad visual he aprendido a perseverar, a encontrar nuevos caminos cuando el más transitado está cortado para ti, a mirar mucho más hacia el interior de las personas que hacia sus atributos físicos o su vestimenta, a valorar mucho más lo que tenemos y nuestras posibilidades que lo que no tenemos o no podemos hacer y a darme cuenta de que la auténtica discapacidad es tener una actitud negativa o limitante ante la vida…la auténtica discapacidad, es no viajar hacia nuestros sueños.

La verdad es que hace tiempo perdí la cuenta de las veces que me han dicho a lo largo de mi vida que “no era posible”, que al no ver bien “no iba a poder hacer, estudiar, aprobar…”.  ¡Cuánta insensatez! Podrían haber destrozado mi confianza y mi ilusión, podría haberles creído.  Menos mal que siempre tuve un puntito rebelde a pesar de ser un chico tímido y poco hablador.

De niño no les escuchaba, era mucho más divertido estar imaginando, jugando y descubriendo nuestro fascinante mundo.  De mayor sí caí en la cuenta de sus palabras pero siempre me las he tomado como un reto.  Es muy satisfactorio demostrar con hechos cuán equivocada está mucha gente, ayudarles con lo que no esperaban a que cambien, a que abandonen ante la vida una “visión de túnel” centrada en lo que creen es cierto por una vista panorámica llena de matices, oportunidades y algunas preguntas sin respuesta definitiva que nos sitúan en el terreno de lo que podría llegar a ser.

Es mucho más sano y más enriquecedor buscar “a ver cómo lo hacemos” o, al menos, decir “¿quién sabe? Prueba…”.  Ojalá acaben por extinguirse esas frases demoledoras y sentenciadoras: “no vales”, “es imposible”, “eres tonto”, “no vas a poder”…¡no les hagáis ni caso! Sí, la verdad es que vendría bien una asignatura común y obligatoria sobre potencialidad humana, superación y sobre el valor de la diversidad.  Mientras tanto, lo dicho, ¡no permitas que nadie te limite…ni te limites tú!

Recuerdo con gran cariño el momento en el que conseguí licenciarme en Psicología, cuando aprobé un Máster que realicé mientras trabajaba por las mañanas en una empresa de formación y consultoría, cuando llegué a Estados Unidos sólo y sin ningún miedo a disfrutar de un año de experiencias como estudiante de intercambio, cuando paleaba en mi kayak bajo la luna llena tras un hermoso día de travesía, cuando di mis primeros pasos para crear lo que hoy es una realidad, mi primer proyecto como emprendedor, cuando conseguí llegar el primero en esa media maratón solidaria que organizaba cada año mi inspirador profesor Walter Foster en favor de quienes no tenían la suerte de poder correr…¡tantos momentos hermosos! Siempre hubo esfuerzo, nunca fue inmediato ni fácil.  Ah, y, por cierto, siempre hubo varias personas que me dijeron que no iba a poder o que me iba a salir mal.

Como consecuencia de la retinosis pigmentaria mis ojos captan mucha menos luz y paso a no ver nada o prácticamente nada de noche, en interiores o en lugares poco luminosos.  También tengo visión de túnel (percibiendo sólo la parte central de lo que hay ante mí, como si viera el mundo a través de un tubito).

Hoy por hoy me muevo por las calles gracias a un bastón, escaneo cualquier documento en papel con la esperanza de poder acceder a su contenido y utilizo software de lectura de pantalla (programas que transforman el texto en voz) en mi móvil y mi ordenador.

Desafortunadamente nuestra sociedad todavía dista mucho de ser inclusiva y es muy habitual encontrarme con barreras y letreros en lugares inapropiados, semáforos que no suenan, páginas web o programas que no son accesibles mediante el software de lectura de pantalla, personas que deciden dar por concluida la entrevista de trabajo que se disponían a hacerme nada más darse cuenta de que uso bastón…las circunstancias, sin duda, muchas veces son adversas.

Sin embargo, he comprobado una y otra vez que si buscas con ingenio y perseverancia, siempre hay una solución, una alternativa, un camino que te acerca a donde quieres llegar.  A veces se tarda un poco más, a veces se debe compensar una carencia con otra fortaleza, a veces es bueno pedir ayuda y sí, a veces uno puede sentirse cansado de luchar o puede no haber encontrado la solución ideal (todavía).  No olvides nunca la frase de Nick Vujicic:

 

“La derrota sólo afecta a quienes eligen no volver a intentarlo otra vez”.

 

foto de Carlos Arbós, mirada soñadora para transformar discapacidad en superación

¿POR QUÉ UNA WEB SOBRE SUPERACIÓN Y ACTITUD EMPRENDEDORA?

Te quiero contar ahora por qué he creado “You Can Do It” y para qué quiero que sirva esta ruta hacia el coraje.  En pleno siglo XXI nos estamos enfrentando a nuevas realidades que al fin y al cabo son también nuevas oportunidades.  La estabilidad laboral y la vida predecible han dado paso a la incertidumbre, la necesidad de adaptación y al valor de la proactividad (iniciativa).

En el siglo XX estudiar una carrera te garantizaba un trabajo bien remunerado y en muchos casos estable, con potencial de ascensos.  Una típica vida occidental consistía después en casarse e hipotecarse con una nueva casa…luego los hijos, más hipoteca y en algunos casos el deseo de alcanzar cuanto antes la jubilación para poder empezar a disfrutar del tiempo y de la libertad.

Tras celebrar por todo lo alto dejar por fin de trabajar empezaba a renquear la salud y ya cercana la muerte nos podíamos preguntar, ¿ha sido una vida realmente feliz? ¿Hay algo que en realidad me hubiera gustado hacer pero no he hecho por no atreverme o no encontrar el momento?

En toda casa había una reina encima de un trono, la televisión encima de su mueble correspondiente.  Detrás de la pantalla había todo tipo de personajes al más puro estilo Hollywood viviendo todo tipo de aventuras y haciendo realidad sus sueños.  ¡Qué bonitas son las películas! Tenían romances perfectos, lucían rubios, delgados y musculados, salvaban al mundo, triunfaban con sus empresas, acababan con las epidemias, eran aclamados y admirados.

Nosotros allí en el sofá, siendo unos magníficos espectadores.  También cambiábamos el mundo, sí, pero lo hacíamos con unas refrescantes cervezas o en una apasionada tertulia tras una contundente comida.  Políticos, famosas con malas artes y entrenadores de fútbol recibían críticas a mansalva, ¡cómo les debían pitar los oídos! El entrañable siglo XX, ¿te acuerdas? De hecho sigue bastante vivo pero algunas cosas están cambiando ya.

Ahora tenemos al alcance de nuestra mano, en nuestro bolsillo, o al alcance de un par de “clicks” de ratón TODA la información y los conocimientos que deseemos explorar.  Ha comenzado ya la era de la formación continua, donde podemos y debemos aprender en cualquier momento y desde cualquier lugar, sin fin.  A algunas personas puede agobiarles esta idea pero a mí me parece una noticia maravillosa.

¿Quieres aprender francés? ¿Quieres mejorar tus habilidades comunicativas? ¿Quieres deleitar a tus invitados con alguna receta nueva? ¿Estás montando tu negocio online y quieres averiguar la manera más rápida y eficaz de obtener suscriptores para tu newsletter? Todo está a tu alcance, sin fronteras, sin restricciones horarias.  ¡Tenemos que celebrar esta increíble oportunidad!

Comienza también la era de la conciencia social.  Estamos hartos de negocios sin escrúpulos, de engaños y superficialidad.  Cada vez más personas quieren poner su granito de arena por un mundo mejor.  Las personas importamos, los valores importan, las buenas causas movilizan…el mundo puede ser un lugar mejor y tenemos en nuestras manos ser ese cambio que queremos ver.  El “¿qué y cuánto tienes?” está dejando paso al “¿cómo eres? ¿eres feliz? ¿qué estás aportando y creando?”.  De la queja a la acción.  Ese es otro gran cambio que estamos empezando a experimentar.

Llega la revolución de la actitud emprendedora ante la vida.  Emprender no es sólo crear empresas y negocios.  Es transformar ideas en acción, abandonar ese rol de espectadores y pasar a ser actores del cambio, o, mejor aún, guionistas de nuestra propia vida y del mundo que queremos.  Para ello la neurociencia, la pedagogía y la psicología más modernas han dado con las claves para diferenciar  quien logra alcanzar su pleno bienestar, su potencial y su éxito personal de quien vive frustrado o sintiéndose un fracasado infeliz.

Lo más importante no es tu Coeficiente Intelectual, ni lo rico que seas, ni los genes con los que hayas venido al mundo.  De cara al éxito y la felicidad es mucho más importante tu inteligencia emocional y social que tu CI, es mucho más satisfactorio y enriquecedor alcanzar metas con esfuerzo que tenerlo todo dado por las cifras en tu cuenta bancaria y es infinita tu capacidad de aprender y crecer personalmente, generando nuevas neuronas con nuevas conexiones y nuevas habilidades, creencias y actitudes.

Finalmente, estoy convencido de que ha llegado el momento de que la diversidad deje de ser un problema y se convierta en un auténtico tesoro.  Como dice Anxo Pérez en su fantástico libro Los 88 peldaños del éxito:

“El mayor enemigo de la vida no es la muerte, es el desaprovechamiento”.          

Las personas con discapacidad, las mujeres, las personas con más de 50 años, los jóvenes Milennials, personas de distintos países y culturas, personas que han pasado por enfermedades y no sólo las han superado sino que han aprendido y se han transformado para mejor…tanto valor, tanto por aportar y compartir, ¡qué lástima desaprovecharlo!

Reunir todo ese potencial inspirador, compartir esa sabiduría sobre la vida, la felicidad auténtica y el éxito sin barreras y crear sinergias con las claves prácticas que la ciencia del desarrollo personal nos ofrecen para superar nuestros límites y convertirnos en nuestra mejor versión, transformando nuestros sueños en proyectos, ¡a mí me parecía una buena misión vital y el más potente de los motores para “You Can Do It”!

Carlos Arbos

You Can Do It Project

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