Jaime Urrutia: “Me gustó mantener el tipo hasta que llegó la decadencia”

 

 

Jaime Urrutia (Madrid, 1958) es una indeleble figura del Rock nacional que siempre ha estado ahí cuando ha tocado defender el oficio a capa y espada. El oficio de músico, este tan depreciado por la opinión general. El que fuera cantante de Gabinete Caligari es elegante con sus palabras y contundente con lo que piensa. Sabe lo que se hace el bueno de Jaime…

Tanto en lo político como en lo musical, ¿nos iría mejor si rompiéramos los espejos retrovisores para empezar a usar mejor la memoria?

Yo procuro utilizarlo, desde luego. Tengo retrovisor. Mi esencia está atrás, desde luego, y eso está muy claro. Soy más de mirar hacia atrás que hacia el futuro porque el futuro es ahora mismo. Incluso estoy empezando a componer de nuevo…

Bueno, de ahí podría venir la pregunta siguiente: ¿hay mucho que contar o hay más que callar?

[Risas] Sí, pero te diría que las dos cosas.

Dices que estás componiendo. ¿Para ti o para alguien?

Para mí, claro. Nunca compongo para otra gente, a no ser que alguien importante me encargue una canción. También me pasa que no puedo cantar canciones que me hayan compuesto para mí. Me cuesta muchísimo. Ahora mismo estoy componiendo para un disco nuevo porque es lo mío. Sé que están las cosas muy chungas, pero hay que seguir. Sigo con la misma compañía y se supone que saldría para el año que viene, al menos es lo que me gustaría. Estando en verano cojo la guitarra y pruebo cosas. Han salido un par de ideas que me gustan para grabarlas en este otoño o invierno. Ya te digo, hay que seguir… A pesar de que a nivel de galas está fatal la cosa y no hay trabajo para nadie. La historia es seguir haciendo tu música.

¿Qué tal ha ido la gira acústica que has hecho hace poco?

Ha estado muy bien, de puta madre. La hemos cortado ahora porque es más para teatros en invierno, sitios cerraditos… Se han hecho 15 actuaciones, más o menos, y lo retomaremos en Octubre por esto que te he contado.

Estando, incluso, en Uruguay, ¿verdad?

Sí, en Montevideo. Una cosa muy puntual porque Esteban, mi teclista, es uruguayo y conocía todo el rollo de allí. Vinieron 100 personas, algo que no está mal, porque allí no hay discos míos publicados ni de GabineteCaligari. Pero por la dictadura que vivieron desde el 74 al 85 muchos uruguayos vinieron a España, así que sus hijos —cuando volvieron allí después de la dictadura— llevaron muchos discos del Pop español. Era curioso ver cómo en Uruguay conocían a Alaska, a Radio Futura, a Loquillo… ¡es alucinante! En mi caso, fue bonito lo que vivimos durante el mes de Marzo, que fue cuando estuvimos allí. Es una fórmula que ha hecho mucha otra gente también. Yo, artísticamente, he aprendido mucho porque no es lo mismo cantar con una banda de bajo y batería que en acústico. Yo nunca había salido así, que en este caso fue con un teclista, otro guitarra acústico y yo con la guitarra eléctrica haciendo de rítmica. La experiencia como artista es cojonuda. Es otro timing, en un teatro con todo su silencio… Esto no era tocar en sitios con bullicio y gente de pie. Se aprende, la verdad. Artísticamente me ha gustado mucho.

Tocar en acústico es como desfilar en ropa interior, si la modelo tiene celulitis se le ve.

Está bien dicho, así es. Digamos que, si tienes carencias, no puedes disimular. Ya me pasó un día que no estaba bien de voz. Es que es como estar en pelotas, así que tienes que cantar bien y llevar el timing correctamente. Pero no hay mal que por bien no venga. Con la crisis tienes que encontrar otros caminos que te hacen mostrarte de otra forma —artísticamente hablando— en este caso. Como ya te digo, lo pensamos retomar para después del verano. Aparte de que estoy preparando disco nuevo.

¿Y qué ha sido del documental?

El documental… bueno, está por salir. El director, Carlos Duarte, está en Argentina. Pero lo tiene medio acabado. Se supone que por medio está una distribuidora de Barcelona que está interesada. Este hombre se fue en Enero y el documental iba a estar terminado para Marzo o Abril, pero mira la fecha en la que estamos… Aunque yo soy paciente, me da igual.

No hay prisa, ¿no?

Bueno, me hubiera gustado que hubiera salido. Pero de todas formas, se ha presentado en el Festival InEdit de Barcelona. Se pasó una copia que era un pre-montaje de 2 horas y pico, pero no estaba bien. Era largo, muy aburrido… También lo ha presentado en el Festival de Málaga, pero… es un coñazo. Había buena voluntad, se metió poco dinero porque era de manera independiente… y si las cosas van bien, pues ya saldrá. ¿Qué quieres qué te diga? Estoy un poco harto de la historia porque se empezó a rodar hace 2 años y medio, casi 3 años. Si sale, bien, y si no sale, pues ya me mosquearé con él porque ha jugado con mi trabajo y con el de otra gente también. Espero que salga de manera oficial.

¿Pero será editado de manera comercial?

Sí. Se de eso se encargará Cameo, una distribuidora de Barcelona que está muy interesada. En principio se encargarán ellos de hacer una tirada en DVD no muy grande, supongo. Se hará una presentación oficial en Madrid y todo eso. La semana pasada me pasaron tres pruebas diferentes de la portada para anunciarlo, así que eso quiere decir que, aunque lentamente, hay movimiento. Saldrá algún día. Soy un poco escéptico, pero quiero que salga.

Sinceramente, ¿te has sentido infravalorado?

[Silencio] Hay veces en las que pienso que sí, otras en las que no. Pienso que a lo mejor no he sido lo suficientemente inteligente.

¿Por?

Pues porque en esta vida hay dos facetas: puedes tener la puramente artística y también la de saber venderte, y yo no pongo mucho interés en saber venderme. Por otro lado, pienso que sí, que podría estar más arriba de lo que estoy, pero no soy de esos tipos que están todo el rato cabreados y maldiciendo. Cuando pienso eso cojo la guitarra y hago canciones. También pienso que no soy solo yo, sino que hay otros artistas españoles que están injustamente en la reserva.

Si la radio comercial ni os menta y tampoco lo hace Radio 3, estáis en tierra de nadie.

Sí. Sacamos un disco y es muy difícil promocionarlo. Me pasó con Lo que no está escrito, mi último disco. La compañía me dijo que nadie lo quería porque no se puede radiar.

¡¿No se podía radiar?!

No se podía radiar. Igual en Radio 3 sí que hay programas… pero hice una promoción muy grande. Que, por cierto, también es dura. Pero es que es raro lo que sucede con la radio comercial, la cual odio. Yo estuve ahí con Gabinete Caligari. ¿Nos vendimos al mejor postor? Sí, pero nos vendimos. Era número uno de los 40 Principales, te escucha toda España y eso luego se refleja en una fama y en un trabajo acojonante. También es cierto que hay que tener una editorial, pero es difícil sacar un disco. Si haces entrevistas te das cuenta de que hay medios que no tienen un reflejo muy grande de que la gente haya escuchado tu canción como para comprarla. Grabas un vídeo y a lo mejor te lo ponen un par de veces. Pero respondiendo a tu pregunta; creo que la gente ya me valoró en su tiempo. No voy a estar dándome cabezazos contra la pared todo el rato pensando en eso. Hay que trabajar y luchar por lo que haces.

¿Fue con Cuatro Rosas cuando os disteis cuenta de que ya erais profesionales? Recuerdo que vuestro mánager os dijo que había más de 30 conciertos, pero no controlabais nada lo que era un monitor, por ejemplo.

Sí, es cierto [risas]. Pero los Gabinete no fuimos los únicos a los que nos pilló el toro en ese sentido, también le sucedió a otros muchos grupos de la época y a los técnicos, tanto de sonido como de luces. Cuando nos dimos cuenta de que había por delante cerca de 50 bolos o actuaciones, no teníamos ni idea de lo que era un escenario. La época del 83 al 86 era un poco precaria, pero ya entre el 87 y el 88 se montaron empresas y aprendimos lo que era un escenario. Recuerdo ir a ver a Alaska o a Loquillo y sonaban como el culo, nosotros incluidos. Por lo general, sonábamos bastante mal. Ahora estoy repasando la biografía de Keith Richards. Cuenta cuando losRolling Stones fueron a Estados Unidos y que les pasaba también lo mismo. Apenas se oía cuando tocaban, un poco parecido a lo que te contaba sobre nosotros.

¿Se os podría llamar pioneros?

Sí… Hombre, a nivel profesional —en este país— creo que ya se han hecho las cosas de manera más profesional dentro de los 90 y a finales de los 80: técnicos de sonido, de luces, pipas… gente que se profesionalizó totalmente. Pero había una carencia general de todo aquello. También me acuerdo ver a Burning en los 70 en colegios mayores, y a veces sonaban bien y otras sonaban como el puto culo [risas]. Estaba todo en pañales en España a nivel de Rock.

Y mira que el rock en España no era nuevo en los 80, en los 60 estaban Smash, Triana…

¡Claro! Estaba toda esa gente antes. El otro día puse en la radio El garrotín de Smash. Es una canción buenísima que triunfó. Además, la gente no lo conocía. Pero volviendo al tema, hablamos de un rock progresivo de comienzos de los 70 y últimos de los 60.

También recuerdo a Asfalto, por ejemplo. Entre el rock progresivo y el rock urbano.

Sí, pero eso ya sería en el 75. Todavía faltaba para que el circo estuviera bien montado. Ya te digo, como artista y como espectador, ni sonábamos bien ni se escucha bien. Tengo que decirlo.

Se ha ido el circo pero se han quedado los payasos.

[Risas] Está bien dicho.

Digo esto porque hay demasiados festivales con los mismos grupos. Respeto a bandas como Love of Lesbian, pero ahí primará la demanda del público. Tú, por ejemplo, no has ido a festivales…

Y eso que no son algo nuevo los festivales. Llevan diez años y poco más, pero siempre van los mismos grupos. Bueno, es algo que pasa con la época. En la nuestra no había festivales, te metían a Radio Futura y a Gabinete Caligari ante 30.000 personas… ¡y gratis! Ese es el problema que tuvimos muchos grupos de los 80, la gente se acostumbró a no pagar por nosotros. En aquel tiempo no nos dábamos cuenta, estaba todo bien, pero después vino la parada y… bueno, de hecho lo fuimos pagando poco a poco. Ahora en España la gente no está acostumbrada a pagar tantos euros por un concierto.

Curiosamente, antes los grupos empezaban sin más pretensiones. Ahora empiezan queriendo ser estrellas.

Eso es totalmente cierto. Digamos que empezamos como una broma, aunque no sería esa la palabra correcta. Yo estaba convencido de que no íbamos a durar ni dos años, pero estábamos en el escenario divirtiéndonos. Aunque duramos más, claro. Es lo que te decía antes, no estábamos preparados para tocar en escenarios tan preparados. Joder, ¡es que hemos tocado delante de 30.000 personas!

Parece que erais totalmente inconscientes.

Sí, pero porque todo se veía de un modo que parecía cojonudo. Además había mucho talento en las canciones de Radio Futura, Gabinete o Carlos Berlanga, por ejemplo. La gente estaba de nuestro lado, pero cuando venían a los conciertos veían que aquello no era lo mismo que en el disco [risas]. Pero sí, estaban totalmente integrados en esa movida, La Movida, o llámalo como quieras.

También había un movimiento social que ayudaba. Además de que no buscaban vivir de ello.

Han cambiado los tiempos. Vuelvo al libro de Keith Richards: los Stones se formaron porque eran unos fanáticos del Rythm & Blues americano, querían ser negros, pero querían defender el Rythm & Blues en una zona como Inglaterra. En su puta vida se iban a imaginar hasta dónde iban a llegar. El libro te cuenta todo desde el principio, como grupo pop de cierto éxito hasta lo que son ahora. Los metían con grupos asentados como The Ronettes y gente así, más comercial. Entonces, Richards cuenta cómo ellos buscaban ser auténticos pero siendo conocidos. Es algo que nos pasó parecido a los Gabinete. Buscábamos la autenticidad, pero claro, si querías seguir tenías que meterte en el puto negocio y entrar en lo hortera, en lo vendible.

Eso creó conflictos entre vosotros, ¿verdad?

Sí. Recuerdo que tuvimos alguna que otra pelea. Bueno, no eran peleas, pero sí que Edi [Clavo] y Ferni [Presas] se mosquearon porque La culpa fue del cha-cha-cha les parecía muy hortera. Yo vi que el camino estaba ahí. En ese disco había canciones muy buenas también. Pero esa es la diatriba. Ahora los grupos han quedado de auténticos y queriendo vender la autenticidad, pero eso no se puede vender.

Porque es postureo.

Es postureo, exacto. Es una postura todo el rato, justo lo que sucede actualmente. Ahora los grupos tienen muchas infraestructuras para salir y darse a conocer, como Internet. Nacen ya sabiendo lo que quieren ser y pretendiendo, por supuesto, vivir de eso. Te hablo en general porque habrá excepciones de gente más loca. Pero sí, todo tiene menos gracia al estar más estandarizado.

Hablando de La culpa fue del cha-cha-cha, y más bien de Privado, diré que es un disco imprescindible. De hecho, tiene muchas grandes canciones, como la que da título al disco. ¡No aparece ni en los recopilatorios!

¡Ahí está! Es lo que te estaba comentando justamente. Privado fue una canción que pasó totalmente desapercibida a nivel comercial. Nadie, salvo tú, me había dicho nada sobre esa canción. Eres la primera persona. Pero convivíamos con ello. Tampoco fui tonto. Yo tengo facilidad para componer melodías más facilonas [valga la redundancia], así que lo bonito era combinar un poco las dos cosas. Me acuerdo que al llegar de la gira de Privado había que ponerse a hacer otro disco, que fue Cien mil vueltas, y Edi dijo que pasaba de hacer horteradas porque a él le gustaban Led Zeppelin.

Andaban con el Grunge también, ¿no?

Sí, también. Se dejaron el pelo largo, las barbas… empezó eso que te estaba diciendo de la autenticidad mirando a lo que ya había antes. Creo que teníamos nuestro estilo y que ahí seguiríamos. No me arrepiento de nada, creo que hicimos lo que teníamos que hacer. Tenemos muchas cosas de calidad y La culpa fue del cha-cha-cha fue muy vendible y muy radiable, así que creo que eso tiene su mérito también. No suena mal para nada. Me gustó mantener el tipo hasta que llegó la decadencia.

Si no me equivoco, muchas de las canciones de Patente de Corso, tu primer disco en solitario, vienen de los últimos coletazos de Gabinete Caligari.

No estás equivocado. Había canciones como Castillos en el aire que incluso enseñé antes, pero ellos ya iban por la historia grunge y ya no les gustaba tanto. Me gusta Nirvana, pero no es mi forma de hacer música, digamos.

¿No se grabó nada con ese estilo por el que querían tirar Edi y Ferni?

Sí. Hay una canción que se llama Viva yo en un disco que se llamaba Gabinetissimo que ahora está ya descatalogado. Pero eso es ya del 94 y del 95. Había como cuatro o cinco cosas que iban por ahí.

¡Qué título!

¡Viva yo! [Risas]. Era una canción con una guitarra muy distorsionada. Estaba bien hacerlo así, pero tampoco era mi estilo.

Jaime, ¿cuánto tiempo ha pasado artísticamente desde Camino Soria hasta Privado?

Pues muy poco. Además, Camino Soria cumplió 25 años hace poco.

¿Y cuánto ha pasado mentalmente?

Te cuento; Camino Soria fue el primer disco que sacamos con EMI. Tuvo tanto éxito, que después de una gira superlarga la compañía nos decía que había que sacar el siguiente cuanto antes. Entonces, Camino Soria yPrivado son los dos discos que más seguido he grabado en mi vida. Me requirió mucho esfuerzo. Además, la gira de Camino Soria nos duró un año con 120 galas, una burrada.

Se presentó en la sala El Sol, ¿verdad?

No tocamos ahí, pero se hizo una presentación a los medios.

¿Y Privado?

Privado sale en Octubre del 89, se llevan dos años o año y medio. Déjame pensar… sí, dos años, con una gira de año y medio entre medias. Los dos discos más continuos que he grabado. Recuerdo que los de la compañía nos presionaban para aprovechar el tirón de Camino Soria, y claro, venías de tocar cansado y tenías que ir al local. Era todo bastante alocado.

Prolíficos, vaya.

Bueno, tampoco es picar piedras. Pero digamos que es la época de mi vida como compositor en la que más presión he tenido. De todas formas, hay cosas buenas en Privado. También es verdad que los dos discos están producidos por Jesús Gómez. Camino Soria tiene un sonido muy característico, pero en Privado quisimos hacerlo más guitarrero. También tuvimos problemas con él… de hecho, hay dos canciones que se mezclamos nosotros porque nos negamos a que salieran como él las tenía. Es que el tipo tenía un concepto muy pop, entonces será por eso por lo que Camino Soria funciona tan bien.

Voy a hablarte ahora de algo de lo que te sientes orgulloso. Me refiero a ¿Dónde estás?, cantada por Loquillo, Bunbury, Calamaro junto a ti. En una ocasión me dijiste que fue lo mejor que hiciste en la vida.

Quizá me he pasado diciéndotelo. No sé, hay cosas como Golpes o Camino Soria que fueron muy importantes.¿Dónde estás? me gustó. Lo sigo oyendo y me parece cojonudo. Después de Gabinete, quería demostrarme a mí mismo que en solitario podía funcionar perfectamente. No por reivindicar nada, simplemente porque las cosas se acaban. Esto era como un reto a mí mismo. Yo tenía mis gustos musicales ahí, tenía el tiempo, iba a hacer mi disco, controlaba todo… Y ya no te hablo únicamente de la canción ¿Dónde estás?, sino de todo el Patente de Corso entero. Me parece que fue un trabajo muy bien hecho y poquito a poco con mucho cariño donde Esteban Hirschfeld tiene mucho que ver.

¿Te resultó complicado vender el proyecto?

Fui enseñando las maquetas a varias compañías, pero pensaban que no tenía nada que hacer. Por eso te digo que fue un reto para mí. ¡Joder! Y fue largo de grabar. Tardamos siete meses porque hubo problemas con el técnico. Curiosamente se grabó con Jesús Gómez, el mismo de Camino Soria y Privado. Creo que en Patente de Corso hice un compendio de lo que es Jaime Urrutia. Un disco variado que tenía Rock and Roll, un poco de música medio brasileña, toques country como en ¿Qué hay de comer?… muy variado, como los discos de Gabinete a nivel estilístico. ¿Y ahí está el puto rollo de la madurez? Pues sí, está el puto rollo de la madurez. Después, juntarme con estos [Bunbury, Loquillo y Calamaro] para hacer concretamente la canción y el vídeo de ¿Dónde estás? fue el culmen. No me lo pongo todos los días, pero cuando lo veo o lo escucho… ¡joder!

También está el desaparecido Guille Martín a la guitarra.

¡Hombre! El viejo Guille… es que menuda banda. Y hace 10 años ya de eso.

¿Qué edad tenías cuando salió este primer disco en solitario?

43 años. Con el tiempo me he dado cuenta de que es posible que me pusiera el listón muy alto. Aunque sí, es difícil, pero ahí estaba todo muy claro. Patente de Corso está entre lo mejor que he hecho, así que no me puedo olvidar.

Es verdad que el Rock and Roll, normalmente, incita al movimiento, a la revolución… pero luego resulta ser algo muy sectario que no tolera grandes evoluciones.

Así es, amigo. En los 90 nos preguntaban si íbamos a cambiar el sonido, pero es que a mí me gusta el Rock and Roll de toda la vida. No me voy a poner ahora a cambiar de sonido y de estilo. Me vas a llamar pesado, pero vuelvo al libro de Keith Richards, pues contaba que, cuando ponía a Roy Orbison, pensaba que era lo mejor que podía haber. Un tío pequeñito que crecía cuando tocaba y se ponía sus gafas de sol. ¿Y Bob Dylan? ¿Qué es Bob Dylan? Tiene sus setenta y pico palos y seguirá haciendo sus putas canciones de Rock and Roll. Me parece muy bien que haya gente que explore sonidos y nuevos estilos, por supuesto que sí.

Pero al final uno puede sentirse esclavo de su pasado o también sentirse esclavizado por aquellos que no quieren que cambie.

La vida de una estrella del rock o del pop en el fondo es muy difícil. Lo digo por mí y por muchos otros. ¿Qué rockero se ha mantenido desde tanto tiempo? ¿Bruce Springsteen? Es una filosofía de vida, o vives así siempre, como creo que hago yo y varios colegas, o lo dejas o te vendes o haces pamplinas, como han hecho otros también. Sí, es un tópico, pero es una filosofía de vida. Ahora, que uno no pretenda estar ahí siendo número uno de las listas, porque no es así.

¿Siendo honesto?

Si no eres honesto, es imposible.

En el hipotético caso de que te vayan muy mal las cosas y no tuvieras dinero, ¿aceptarías ser jurado de un concurso musical de televisión? Sé que es una pregunta complicada…

Tendría que pasar por esa situación, la verdad. No me han ofrecido lo de Operación Triunfo, pero cosas parecidas sí que me las han ofrecido. Siempre he dicho que no. No creo que lo hiciera, sinceramente.

¿Está denostado ser un tipo artesanal e independiente [como concepto de trabajo]?

Mira, yo te puedo decir que el mundo de los toros funciona parecido. Torear es muy difícil, y los que aguantan lo hacen durante 4 o 5 años porque además del arte también está el miedo. Pero hay muchos toreros que tienen el don de bajar después de una buena temporada, siempre tienen eso de que alguna vez te sorprenden con su mejor faena tirando para los 50 o los 60 años. En ese sentido, lo que me pasa a mí, es que puedo dar lo máximo [modestia aparte]. Va a estar ahí porque lo sé. Tengo esa confianza en mí.

Eso está de puta madre. Hay que creérselo y hacerlo.

Claro. Además, no soy un tipo disciplinado que se ponga todos los días a trabajar en el local de ensayo. Creo que eso va en mi contra, soy como soy. El otro día cogí la guitarra y me salió algo muy bueno. ¡Joder, estaba inspirado! Lo grabé con el móvil y ahora le estoy dando la forma. Y eso es lo que quiero. No tiene más misterio. Una melodía muy bonita a medio tiempo con un ritmo de vals muy rockero. Yo sé la línea que quiero seguir porque sé que, en el fondo, para componer canciones tengo un don. No valdré para otras cosas en la vida, pero sí para hacer canciones. Por un lado es una seguridad que igual me perjudica porque me pueda confiar, pero es algo bonito que me pasa. Puede ser que me tire el moco y que luego no me salga nada [risas], pero sé que algo hay ahí que todavía está por aflorar.

Igual te sale a los 90 o a los 80 años…

Pues posiblemente, como a muchos músicos. También confío en el tópico de la madurez porque sé que hay algo en él. Cuando Gabinete se separaron y yo iba a sacar Patente de Corso lo sabía. Incluso amigos míos muy cercanos me decían que tenía muchas canciones por hacer. Pero es que tengo esa confianza, aunque no lo parezca o no se me note. Y por primera vez lo estoy contando en toda mi vida. Pero lo cuento porque lo siento de verdad.

Aunque tuviste amagos de dejarlo. Con Gabinete estuviste a nada de hacerlo.

Con Gabinete me pasó lo de que ellos querían ser auténticos y que La culpa fue del cha-cha-cha era una mierda. Ahí fue cuando me mosqueé porque me dejaba los huevos, además de que era el cantante y me ocupaba de las entrevistas. Un día me harté y dije que estaba hasta los cojones de la historia. Yo sabía el poder que tenía. Lo pensé una vez, pero luego recapacité para dejar que eso continuara hasta donde tuviera que continuar. Ya viste que desde La culpa fue del cha-cha-cha, que fue en el 91, hasta el 98, pasaron siete años. Vale, estábamos arrastrándonos, pero fueron 18 años juntos.

Si lo pensamos fríamente, The Beatles estuvieron nada más que nueve años juntos.

Es un ejemplo que pongo siempre. Fíjate lo que dieron The Beatles en nueve años….

Pero el tiempo no siempre es relativo al talento. Un grupo puede tener veinte años de carrera y ha editado nada más que cinco discos mientras que otro con diez ha sacado diez.

Totalmente cierto. El tiempo en la música es muy raro. El otro día, al salir de los toros, me pasó. Un tipo me vio y me reconoció por “el de Gabinete”. Me preguntó qué estaba haciendo porque —según él— no había hecho nada desde entonces. ¡Ese es el gran público! [risas] En el fondo puedes pensar que ese hombre no está muy enterado del mundillo musical, pero es verdad. La gente que compraba Camino Soria era ya una gran masa. Los primeros discos hasta Cuatro Rosas eran de un público más Pop-Rock que estaban al tanto de lo que pasaba en La Movida y en la música. Pero con Camino Soria e incluso con La culpa fue del cha-cha-cha, trascendió a otra gente mayoritaria. ¿Qué hago con el tipo? ¿Le cuento por qué no han radiado Lo que no está escrito [mi último disco]? ¿El motivo por el que ya no nos ponen en la radio? Al final, lo más fácil, fue darle la razón y despedirme con una palmadita.

Pero en el fondo uno tiene su orgullo, claro.

Efectivamente. Con Patente de Corso mantuvimos el tipo porque vendimos 50.000 discos. Todavía había algún programa de televisión en aquellos tiempos, pero es que es algo con lo que tenemos que convivir. Fuiste una rockstar, pero convive con ello toda tu puta vida. Hay que saber llevarlo.

Fotografía: Guadalupe de la Vallina

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