El destino cedió la gloria a otro (Fabio McNamara)

 

almodovar macnamara

1982, un emergente y todavía incomprendido director de cine, aparece en una fiesta de la revista Rock Espezial con un pintor/artista/presentador/”personajón”. Montan un show musical delirante que encandila a la concurrencia y al grisáceo e ilusionado Madrid de la “postransición”. Se trata de Fabio Macnamara, primero conocido como el novio de Tino Casal, y ahora convertido en un habitual de la noche de la capital; y también de Pedro Almodóvar, un  cineasta extrabajador de telefónica proveniente de un pueblo de Ciudad Real.

Las letras de sus canciones derrochan talento, locura cañí y rimas absurdas, muchas de ellas fruto de la improvisación etílica o de drogas. Van hechos unos espantajos con brillis y tacones, y rebosan arte. Aunque permanecieron artísticamente juntos una temporada, han llevado caminos diferentes; casi opuestos. Las primeras películas de Almodóvar, beben del prolífico y multiforme discurso de Fabio: el costumbrismo kitch, el despropósito conceptual e incluso los juegos de palabras. Eso que hoy se conoce como “estilo Almodóvar”, es la reminiscencia de aquel cine bien hilvanado y con mucha cara dura… Es la repetición de clichés “macnamarianos”, una y otra vez.   Por supuesto que hay talento en el cine de Pedro Almodóvar, pero la alargada sombra de la genialidad es netamente de Fabio, que, lejos de buscar la fama o el reconocimiento, se esforzó hasta dar su vida por ello, en divertir y divertirse.

McNamara mientras pintaba lienzos, salía y entraba, se desmadraba y se metía lo más grande. Un día tuvo una revelación divina, lo cuenta aquí  y cambió su adicción a las drogas por su adicción a Dios. Yo he tenido el privilegio de escucharle y es maravilloso ver cómo cuenta que se le aparece la Virgen María y le recomienda cremas de Shiseido. Está muy enfermito, muy delgado y mantiene esa indescriptible elegancia que tienen los genios. Mario Vaquerizo está preparando su  biografía. Sé que me va a parecer oportunista, porque de Fabio lo espero todo, porque cualquier reconocimiento le vendrá pequeño.

  Mientras Almodóvar engorda, declina aparecer en actos públicos, ve Sálvame cada tarde, es venerado en el mundo entero y toma antidepresivos; Fabio va a misa al Oratorio de Caballero de Gracia y pinta cuadros llenos de horror y gritos silenciosos. No le toman muy en serio, pero es el primer artista que crea obras tenebristas y cargadas de color. Y dolor. Dolor para dentro. Tragedia y alegría. Pinta Bowies, calaveras, glitter… Warhol cuando vio a McNamara simplemente le dijo “You´re a star”. Y tenía razón.   Pero la gloria se la llevan otros…

MADRIZ.com

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