El turno de los expresidentes de la Junta de Andalucía, Chaves, Griñán y Díaz

Manuel Chaves y José Antonio Griñán declaran hoy en el Parlamento por el fraude de los cursos; un desagradable paseíllo que mañana protagonizará Susana Díaz

Griñán y Chaves en el año 2009. El primero era presidente de la Junta y Chaves vicepresidente del Gobierno de España - EFE/Julio Muñoz
Griñán y Chaves en el año 2009. El primero era presidente de la Junta y Chaves vicepresidente del Gobierno de España – EFE/Julio Muñoz

Son las dos jornadas más relevantes en términos políticos de la comisión de investigación. Tras funcionarios de diversas categorías, delegados provinciales y exconsejeros, hoy le toca el turno nada menos que a losdos expresidentes de la Junta de Andalucía. Manuel Chaves y José Antonio Griñán tendrán que responder a las preguntas de los diputados sobre la gestión de 3.100 millones de euros en cursos de formación desde el año 2002. Unas explicaciones que continuarán mañana con la presencia de la presidenta Susana Díaz que es la última en declarar, al menos en esta fase de trabajos de la comisión.

Chaves y Griñán vuelven al Parlamento andaluz curiosamente en la peor fecha posible para ambos: cuando, salvo sorpresa, se va a conocer que están procesados judicialmente por el fraude de los ERE. Los dos llevaban tiempo apartados de los focos mediáticos y recuperan el protagonismo precisamente en esta semana.

Manuel Chaves no ha abandonado del todo la vida pública. Es más, es relativamente frecuente que vuelva al Parlamento andaluz donde es usuario de la biblioteca. Chaves ha asistido a las celebraciones del Día de Andalucía (no este año pero sí en 2015) y aunque apartado, no se oculta. El expresidente mantiene, además, un grupo de fieles dentro de las huestes del PSOE. Incondicionales con los que se ve, charla y mantiene contactos habituales.

La situación de Griñán es radicalmente distinta. Desde que dimitió por el escándalo de los ERE, no ha vuelto a Andalucía. Recluido en Madrid su última aparición pública se remonta prácticamente a octubre de 2013 durante un desayuno informativo de Susana Díaz, ya convertida en presidenta. Hoy volverá a la Cámara andaluza para pasar lo que para él es mucho más que un mal trago.

Claro que otra cosa será la información que ambos expresidentes puedan aportar sobre cómo se concedían las subvenciones para organizar cursos de formación, cómo se gestionaban y se justificaban.

Mañana será el turno de la presidenta Susana Díaz. El PSOE ha intentado evitar esta comparecencia por todos los medios que le han sido posibles con el argumento de que Susana Díaz es presidenta desde 2013 y el período investigado por la comisión termina en 2011, cuando se cortaron de raíz las subvenciones de formación por las irregularidades detectadas. Lo que preocupa a los socialistas es el coste político de tener que sentar a toda una presidenta al frente de una comisión de investigación del Parlamento andaluz. Sobre todo porque uno de sus pilares políticos ha sido marcar un antes y un después con la corrupción en la Junta.

ABC

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