John Lydon, definiendo a Jimmy Savile

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Al parecer, circula por Internet la grabación de una entrevista que me hicieron en 1978. En ella digo que, aunque está prohibido decirlo, todo el mundo sabe que Jimmy Savile es un pederasta. No me acuerdo de la entrevista, creo que me la hizo Vivien Goldman, pero yo estaba hablando del asunto (temerariamente y sin pensármelo dos veces) mucho antes de que se hiciera público. Tienes que decir las cosas como son, como tú las ves; tienes que decir lo que hay que aguantar entre bastidores.

La gente me llamaba asqueroso Sex Pistol de mierda o lo que fuera. ¿Pero qué es eso? ¿Sabes lo que hacía ese tío, un viejo depravado que ahora está en la cárcel? Le dieron la Orden del Imperio Británico, se convirtió en sir Jimmy Savile, y no penséis que nadie dudaba de lo que se traía entre manos. De hecho, creo que aún queda mucho por sacar a la luz. Todo el mundo lo sabía, era un secreto a voces, pero nadie decía nada.

Desde que era un chaval, viéndolo en Tops of the Pops, me daba cuenta de que tenía algo raro. Siempre con esa sonrisita de suficiencia en los labios, para que «te enteraras». Lo podías ver en sus ojos, se podía leer en su lenguaje corporal.

Así fue como averigüé lo de Savile: lo vi en sus ojos. Me daba cuenta de lo falso que era y de que ocultaba algo oscuro y desagradable. Sonreía por lo que sabía y no decía. Su total descaro me enervaba. Eso es lo que hago, miro a la gente a los ojos y sé lo que les pasa por dentro. Para mí, los mejores actores y actrices son los que hablan con los ojos. Katherine Hepburn, Peter O’Toole, Charlotte Rampling. Dotan a sus personajes de gran profundidad porque trascienden las palabras. Se podría decir que es casi música.

Los locutores de las radios británicas de mediados de los setenta eran prácticamente dioses. Puede que no todos abusaran de los niños, pero abusar, abusaban: su poder era enorme y lo ejercían despóticamente. Se presentaban en BBC Radio como los árbitros del buen gusto y tu carrera dependía de sus críticas negativas.

La BBC tardó muchísimo en poner un disco de los Sex Pistols y dudo que desde entonces lo hayan vuelto a poner. A lo largo de mi carrera, esos árbitros del buen gusto me han evitado de todas las maneras posibles. Mientras, se han dedicado a corromper horriblemente todo lo que tocaban. No puedes más que enfrentarte a ellos y que te prohíban hasta el día del Juicio Final. Otra opción es ceñirte a sus normas, pero yo soy incapaz de hacer eso.

Memorias sin Censura – John Lydon

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