EEUU llora la pérdida del paraíso

Carlos Barria / REUTERS
Carlos Barria / REUTERS
Los dos acontecimientos humanos (en su amplitud política, económica, religiosa, cultural…) más relevantes del pasado año ocurrieron en Cuba. Qué ironía para el inmenso imperio sin noches que aquella isla arrebatada a España con malas artes acabe convertida en el centro de la política en este siglo global. De hecho, no ha dejado de ser un referente durante todo el XX, el autoproclamado Siglo Americano. Sin embargo, el XXI no será de EEUU. Su tenacidad incansable para apropiarse del mundo usando las viejas fórmulas del Maine, junto a la investigación del condicionamiento humano o las manipulaciones de Hollywood y su prensa para llamar verde a lo que es y seguirá siendo negro, han agotado las mentes no solo norteamericanas sino las del resto del mundo, que ya han aprendido a vislumbrar sus técnicas de propaganda, publicidad y adoctrinamiento.

Ahora, La Inteligencia de Estados Unidos pronostica la venida de “tiempos muy difíciles” para su próximo presidente pues, según el informe del Consejo Nacional de Inteligencia, el mundo se aproxima a “un abismo”. Así es, pero hay que puntualizar: quien va directo al abismo no es “el mundo”, como señala el documento, sino EEUU porque pierde su hegemonía y está a punto de sufrir su particular 98 español.

“Es posible que aparezcan múltiples centros de poder si no se controlan las agresiones regionales y el acatamiento de las normas internacionales”, asegura el documento. ¿Y cuál es el problema? ¡Ay!, ahora el señor de las moscas se lamenta por lo perdido y por haber hecho las cosas mal. Pero ya es la hora de que oigamos otras voces. Basta de pensamiento único, que cese la imposición torpe y ciega de la perspectiva estadounidense a los demás.

Las guerras que ha provocado para perpetuarse como líder mundial han destruido culturas milenarias en Oriente Medio, han alterado los centros de poder de las zonas asiáticas, crearon los monstruos del Plan Cóndor y desencadenado el nacimiento del ISIS, lo que ha dejado a miles de personas sin vida y sin futuro. Y  mientras lanzaba bombas a diestro y siniestro, se pavoneaba de ser el país de la democracia y los Derechos Humanos. ¡Cuánta maldad! A un nivel menor, la colonización cultural de España desde la llegada de la democracia (qué eufemismo para evitar la palabra conquista), ha impedido que, por ejemplo, pudiésemos disfrutar de la literatura o el cine chino, ruso o tailandés. El estómago del imperio lo quería todo para él, pero la avaricia rompe el saco.

Ahora, los inteligentes norteamericanos aseguran que las diferencias entre Estados Unidos, China y Rusia seguirán aumentando y que ello acrecentará el riesgo de enfrentamientos bélicos. Claro, así es como mueren los imperios, matando; a espada, sangre y fuego. A todos los imperios les llega su fin y esa es una lección que EEUU no quiere aprender. Como tampoco desea saber que el siglo XXI no puede manejarse con estrategias del XIX.

Pero si para EEUU llega el abismo, desde Cuba se abren otras puertas. Los hermanos Castro han logrado que el títere Obama vaya a llevarles dinero para un nuevo comienzo en la isla. Y se cree el bufón que el mundo lo considera el artífice del fin del bloqueo. ¡Cómo se estarán riendo los dos gallegos! El otro acontecimiento al que aludía al principio del artículo es el encuentro del Papa Francisco y el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Kirill (Cirilo). Aquí está realmente la madre del cordero; en el primer encuentro entre los dos líderes principales del cristianismo desde que ambas Iglesias se separaron en el año 1054.

Pues sí, cuando el mundo está perdido siempre aparece un paraíso. El imperio ruso, el imperio cristiano, el imperio Chino y Africano, nuevos centros de poder… Sin duda, EEUU tiene motivos para llorar por la pérdida de su anhelado siglo global americano. Y es que solo la verdadera globalización podía aniquilar a los globalistas.

Cristina Martín Jiménez

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