Dramática situación de los albinos en Malaui

Malaui albinos

El número de personas afectadas por albinismo, que han sido secuestradas y matadas en Malaui ya ha alcanzado el número de 17 en los dos últimos años, según fuentes oficiales. Las autoridades reconocen que este país del África Austral, que durante muchos años ha sido considerado como un país pacífico, se ha convertido en un “infierno” para los albinos.

La situación ha alcanzado proporciones de crisis, ha reconocido el presidente Peter Mutharika, que la considera como un gran desafío para el país. “Es descorazonador enterarse del creciente número de secuestros, muertes y exhumación de restos de personas afectadas por albinismo”, se lamentó Mutharika durante una audiencia que tuvo lugar el día cinco de mayo con personas afectadas por albinismo en Lilongwe, capital del país. El presidente continuó diciendo, “hace dos meses se hablaba de 50 casos. Hoy tenemos 66 casos denunciados de secuestros, violación de tumbas, encontradas sin huesos humanos, suicidios, agresiones con lesiones corporales, conductas contrarias a la convivencia pacífica y muertes de personas afectadas por albinismo”.

Las repetidas reprensiones de Mutharika, el duro lenguaje del Jefe de la policía malauiana Lexen Kachama, las fervientes oraciones de la iglesias y las campañas de la sociedad civil no han dado frutos a la hora de frenar las muertes de albinos en este país del África Austral de 17 millones de habitantes.

Solamente este año seis albinos, todos ellos identificados, han sido asesinados en varias partes de Malaui. En todos los casos había un elemento común: la brutalidad en el asesinato de las víctimas. Damos a continuación, como muestra, tres de los casos más notorios:

David Fletcher Machinjiri, un joven de 17 años con albinismo, fue a ver un partido de futbol en el distrito fronterizo de Kasungu, en el centro de Malaui, el día 24 de abril de este año. No ha vuelto a su casa y se le había dado por desaparecido. El 2 de mayo la policía confirmó que el cuerpo de David había sido encontrado en el vecino Mozambique, con las manos y los pies cortados.

Jenifer Namusyo, una mujer de 30 años del distrito sureño de Phalombe, salió de casa con su bicicleta el día 30 de abril en busca de medicina tradicional en una aldea vecina. Fue secuestrada en el camino. Su cadáver y su bicicleta fueron encontrados en el camino hacia el pueblo. Le habían cortado los pechos y sacado los ojos.

Whitney Chilumpha, un niño de dos años, desapareció de su casa en el distrito de Kasungu en la noche del 3 de abril. El 15 de abril su cabeza, dientes y vestidos fueron encontrados en una aldea cercana.

Semejantes brutales incidentes han costado la vida de Harry Mokoshini, en el distrito de Machinga en el este de Malawi, y de Eunice Phiri de Kasungu cuyos cuerpos fueron encontrados mutilados.

La muerte de seis albinos este año ha elevado a 17 el número de los asesinados en los tres últimos años, ya que 11 ya habían sido asesinados en los dos años anteriores. Además de los asesinados, 14 albinos fueron secuestrados, de los cuales todavía hay tres en paradero desconocido, y dos sufrieron agresiones físicas.

Los “cazadores de albinos” han extendido su “territorio de caza” a los cementerios. Hasta la fecha se han encontrado 28 tumbas violadas, en las que huesos y otras partes de cadáveres de albinos habían sido substraídas.

El gobierno sitúa en 66 el número total de casos de violencia contra albinos. Seguramente que esta cifra se queda corta, ya que probablemente algunos incidentes en áreas rurales no han sido denunciadas ante la policía.

Además del uso de la violencia, toda clase de trucos han sido utilizados por las mafias criminales, algunos de ellos llegando a utilizar a los padres y a parientes de albinos para conseguir sus fines.

El presidente de Malaui, Peter Mutharika, sigue las pautas indicadas por Boniface Massa, director de la Asociación de Personas afectadas de albinismo. Dado que más de 10.000 albinos han sido “cazados” como animales, un experto en derechos humanos de las Naciones Unidas, especializado en cuestiones relacionadas con el albinismo, describió a las personas afectadas por albinismo en Malaui como “un grupo humano en peligro de extinción sistemática con el paso del tiempo, si no se hace nada”.


“Personas afectadas por albinismo y sus padres viven en una situación de miedo permanente de ser atacados”, dijo Ikponwosa Ero, la experta independiente de las Naciones Unidas, al fin de su visita a Malaui la semana pasada. La Señora Ero dijo que muchas personas afectadas por el albinismo no duermen tranquilas y han limitado sus desplazamientos al mínimo necesario para evitar caer en las manos de los secuestradores y asesinos. Describió la situación de Malaui como “una emergencia y una crisis de proporciones preocupantes”. Por otro lado, Amnistía Internacional, ha instado a las autoridades a actuar de inmediato para parar las muertes rituales de personas afectadas por el albinismo. “Las autoridades tienen que actuar desde ahora y tomar medidas inmediatas para proteger a estas personas en situación vulnerable”, dijo Muleya Mwananyanda, Director adjunto de Amnistía Internacional para el África Austral.

El Director Ejecutivo de la Asociación de Personas con Albinismo en Malaui (Apam), Bonifacio Massa, expresó recientemente su preocupación sobre la situación, diciendo que además de vivir con el miedo permanente de ser secuestrados o asesinados, los albinos son también victimas de burla frecuente por parte de algunos ciudadanos, que se mofan de ellos. Describiendo los diferentes desafíos a los que se enfrentan, Massa dijo, durante una audiencia con el presidente Peter Mutharika, que actualmente están “viviendo en un infierno y no en una nación, que se autodenomina “el corazón caliente de África”. “Cuando nos paseamos por las calles, algunos malauianos nos llaman ‘dinero al contado en movimiento’, insinuando que si nos pudiesen capturar conseguirían vendernos rápidamente”, añadió Massa.

La policía se ha comprometido a “luchar contra esta forma de criminalidad agresivamente y profesionalmente”. Con vigilancia intensificada y con investigaciones, Mutharika cree que “los frutos son visibles”, ya que el estado ha conseguido hasta la fecha 12 condenas y dos absoluciones. Mutharika dijo que quiere que la policía “trate a los sospechosos como se merecen”, mientras que el sistema judicial deberá aplicar “las sentencias más severas a los culpables”.

AFRICA FUNDACIÓN

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