Una Europa League con un claro acento utrerano

Pepe Castro, José Antonio Reyes y Juan Muñoz, han participado en este logro histórico

pepe castro - jose antonio reyes
Los utreranos Reyes y Pepe Castro con la Europa League

Desde hace años el Sevilla Fútbol Club está estrechamente ligado a la localidad de Utrera. Solo hace falta sacar a la palestra nombres como el del presidente José Castro, Joaquín Caparrós, que ya es un símbolo del sevillismo o el del futbolista José Antonio Reyes. Por eso, en Basilea, a la vez que el equipo de Nervión conseguía levantar su histórico entorchado europeo, numerosos utreranos entraban también en la historia.

Al mando de la nave sevillista se encuentra el utrerano José Castro, un presidente que ha escrito ya su nombre con letras de oro en la leyenda del club, consiguiendo llevar a la entidad a tres finales consecutivas, en las que se ha llevado la victoria. Castro, en un papel más secundario, lleva prácticamente toda la vida en el club, llegó de puntillas a la presidencia y está viviendo una nueva etapa dorada que muy pocos esperaban.

Por otra parte el utrerano José Antonio Reyes, uno de los futbolistas con más peso en el plantel, era el encargado de levantar al cielo de Basilea la copa de la Europa League. Reyes no pudo disputar el partido, al estar todavía recuperándose de una intervención de apéndice, pero fue el encargado de comenzar la fiesta en tierras suizas. El utrerano es todo un símbolo del sevillismo desde que comenzara a dar sus primeras patadas a un balón en los campos de fútbol de la localidad.

A otro de los utreranos que se le pudo ver muy feliz disfrutando del momento histórico, fue al delantero Juan Muñoz. Este año ha debutado en Champions League y en Primera División, a la final no fue convocado, pero el técnico sevillista, Unai Emery tuvo el detalle de llevar en la expedición a todos los integrantes del plantel. Muñoz, disfrutó al máximo de la consecución de este título, del que también es partícipe.

La noche del miércoles en Utrera fue larga, ya que nada más que el árbitro decretó el final, la Fuente Vieja, el lugar habitual de las celebraciones deportivas, se pobló de jóvenes que se bañaron en la fuente. De la misma forma, de la misma forma, cientos de utreranos que se desplazaron a Basilea para ver la final en directo, han ido llegando a sus hogares con una gran sonrisa en los labios.

ABC

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