El «cheque bebé» apenas alimenta a la Andalucía despoblada

Un niño en Cartajima, el pueblo malagueño que ofrece trabajo para no perder su escuela - ABC
Un niño en Cartajima, el pueblo malagueño que ofrece trabajo para no perder su escuela – ABC

 

El número de habitantes sigue cayendo en pueblos andaluces que adoptaron el «cheque bebé» y otras fórmulas imaginativas para fomentar la natalidad

 

«Cheque bebé», bonificaciones fiscales, viviendas gratuitas o a precios muy ventajosos o puestos de trabajo más o menos estables que son un salvavidas en una comunidad con una sonrojante tasa de desempleo de casi el 30 por ciento. Estas son algunas de las iniciativas que en los últimos años han impulsado distintas administraciones —sobre todo los ayuntamientos—para intentar revertir la despoblación de los municipios. Un mal que comienza a volverse endémico y que está convirtiendo en páramos muchos de los pueblos interiores de Andalucía. ¿Pero, qué efectividad real tienen este tipo de medidas? ¿Son resolutivas o meros parches? ¿Se puede incentivar la familia con una ayuda puntual de 1.000 euros?

Cartajima es el último ejemplo de una realidad propiciada, fundamentalmente, por el desplome del índice de natalidad. Según elInstituto Nacional de Estadística (INE), los nacimientos en la comunidad han caído vertiginosamente desde el inicio de la crisis. Si en 2008 se contabilizaron 100.293, esta cifra se situó en 2014 —último ejercicio del que se disponen cifras totales— en 82.195. Una bajada de 18.098. Un 20 por ciento menos en seis años.

Absolutamente todas las provincias presentan una tendencia descendente acusada, destacando Sevilla, que pasa de 25.193 partos a 20.177. Málagale sigue con un retroceso de 3.344 hasta situarse en 15.671. El descenso deCádiz es de 2.472 —de 14.510 a 12.038 durante el periodo de comparación—.

La tasa bruta de natalidad —que mide los nacimientos por cada 1.000 habitantes— es otro indicador que pone de manifiesto esta dinámica y que en 2014 —último año con datos oficiales— se situó en 9,8. Dos nacimientos menos que en 2008. El dato se va desplomando año tras año en todas las provincias.

El Burgo quitó el cheque bebé porque hubo gente que se fue nada más cobrarlo

Este hecho tiene una influencia clara en losmunicipios pequeños, que de forma más acusada soportan los efectos de la despoblación. Han dejado de ser noticia esos pueblos fantasma que se venden en su totalidad por ridículas cantidades o los intentos de los alcaldes para intentar mantener abiertos unos colegios en los que ya sólo reciben clases un par de niños.

Es el caso de la citada localidad malagueña, cuyo regidor, Francisco Benítez, saltaba a los medios al ofrecer un trabajo temporal y una vivienda en alquiler «a bajo coste» a familias con hijos de entre tres y 12 años. El objetivo es poder mantener abierto el Colegio Público Rural Agrupado Alto General, al que en la actualidad acuden cuatro menores. Desde que hicieron este llamamiento, han recibido la solicitud de 3.200 familias interesadas. La primera ha llegado esta semana.

No es la primera vez que el municipio de Cartajima recurre a una medida de este tipo para «rejuvenecer» su población. Ya lo hizo hace años con el mismo objetivo de evitar el cierre de la escuela, pero las cifras evidencian una tendencia descendiente con dos excepciones: 2010 y 2011, años en los que se ganó población hasta alcanzar los 277 habitantes.

Pero entre 2012, primer año en el que se ofreció trabajo a quienes se instalaran en el municipio, y 2013, se redujo la población. Se pasó de 251 a 250. Una caída que se puede considerar leve en otro contexto, pero que en una localidad de esas dimensiones, se tiene en cuenta. El retroceso se comprende porque el único nacimiento que se produjo ese año en el pueblo no pudo compensar el mayor número de óbitos.

Durante los últimos años, han sido muchos los municipios andaluces del interior que han puesto en marcha iniciativas extraordinarias, con mejor o menor resultado. El pueblo jiennense de Arquillos lleva tres años apostando por la fórmula más extendida: el «cheque bebé». El pasado mes de diciembre, el Ayuntamiento entregó ocho de estas ayudas de 300 euros cada una.

¿Ha sido efectiva? Si nos basamos exclusivamente en las estadísticas, es cuestionable. La localidad tenía en 2013 un total de 1.948 arquilleros, 48 más que un año después y 76 más que 2015.

Frente a la frialdad de los datos, que cuestionan la efectividad de estas prácticas, la visión cercana del regidor de la localidad, Miguel Ángel Manrique, quien a pie de calle lucha contra un fenómeno que pone en riesgo la prestación de servicios tan elementales como la limpieza de las calles. «Tal vez sea absurdo pensar que esta iniciativa fomenta la natalidad, pero es una ayuda. ¿Psicológicamente influye para que una pareja se decida a tener un bebé? No sé, pero la gente está supercontenta», explica.

El municipio malagueño de Genalguacil es otro de los que han apostado por la ayuda económica para fomentar la natalidad. Su gráfico de población representa unos dientes de sierra descendentes con subidas y bajadas interanuales, pero del que se extrae que, desde 2008 al año pasado, la población descendió en 70 habitantes hasta situarse en 456.

Algún destello de esperanza

La instantánea de este pueblo se podría superponer sobre la de otros pueblos sin que se detectaran muchas diferencias. Jimera de Líbar, El Burgo, Montejaque o Almáchar ven como sus cifras de población caen año tras año a pesar de las ayudas económicas que destinan para impedirlo.

La despoblación que padecen estos municipios se ve irremediablemente influenciada por los movimientos migratorios provocados por la crisis económica y lo que se conoce como crecimiento vegetativo negativo: cuando se producen más fallecimientos que nacimientos, que esteriliza el impacto de la llegada de cualquier nuevo vecino.

En medio de esta situación compleja, se producen destellos de esperanza. El regidor de Jimera de Líbar, Francisco Javier Lobo, explicó a este periódico que en 2016 se producirán ocho nacimientos en el pueblo, «de gente de aquí de toda la vida», lo que supone una alegría colectiva. El primer edil, lejos de desanimarse por la caída de las cifras de habitantes, considera que no reflejan la realidad. «Así lo demuestran las cifras deconsumo de agua», indicador que repasan cada tres meses. ¿Por qué cae la población entonces? El regidor lo achaca a la dejadez de los residentes extranjeros a la hora de renovar el empadronamiento.

La tasa de paro de Andalucía —del 29,7 por ciento según la última Encuesta de Población Activa (EPA)— es un factor determinante para que los estratos más jóvenes —con mayores tasas de fecundidad— decidanemigrar y asentarse en otras comunidades o ABCpaíses. Esta circunstancia ha llevado a algunos municipios a enfocar sus acciones a favor de la natalidad en ese contexto.

En pueblos como Casarabonela, las personas que estén empadronadas obtienen más puntos para la bolsa de trabajo, mientras que en Algatocín se llegó a priorizar en las ofertas de trabajo a los hijos de los emigrantes que decidieron regresar al pueblo. Porque aunque pueda resultar raro, hay quien decide que su vida está en el interior.

Este retorno también ha sido percibido por el regidor de Jimera de Líbar, quien señala que el regreso de los vecinos que se fueron a trabajar y a vivir a la Costa del Sol ha provocado que se incremente la bolsa de trabajo. No obstante, y pesar del contratiempo que esto pueda generar con los actuales niveles de desempleo, Lobo quiere ver el lado positivo que se desprende de esta suma de habitantes.

Al margen de los «cheques bebé», se ponen en práctica iniciativas por las bonificaciones fiscales. Yunquera, por ejemplo, se aplicaban reducciones graduales del IBI según el número de hijos que tenga una familia. Mientras que en El Burgo se facilitan las vacunas.

Tierras de alquiler

El alcalde de este municipio, José Joaquín García, aclara que antes daban un «cheque bebé», pero que tuvieron que optar por otra variante porque «hubo gente que se fue del pueblo nada más recibirlo». Ahora se ha optado por una triple ayuda que obliga a la permanencia y que se despliega en distintas anualidades: vacunas, alimentación infantil y material escolar.

Istán también optó por esta vía y facilitaba libros de texto gratuitos para los niños de tres a seis años, además de reducir el coste de la guarderíadependiente del Ayuntamiento.

Una de las acciones contra la despoblación del interior más curiosas y recientes se impulsa en el municipio de Cañete la Real, cuyos responsables están promoviendo la creación de un banco de tierras municipal que se alquilarían a un precio muy ventajoso a quien esté empadronado.

Es en la economía donde inciden los regidores consultados como principal factor para repoblar el interior andaluz. El primer edil de Arquillos, por ejemplo, que defiende el paro agrícola —PER—porque «frena la salida» de población de los municipios pequeños, apuesta por la conversión al cultivo de olivo de regadío, lo que «triplicaría» la producción y animaría a los jóvenes a quedarse. «Aquí tienen sus raíces», recuerda Manrique, quien concluye con una reflexión: «¿Quién quiere irse de su pueblo?».

 

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