¿Cómo ha llegado el PA a esto? Siete razones para el fin de un partido

  • Los nacionalistas de Andalucía se pronuncian este sábado en su congreso sobre el futuro de la formación, que sólo mantendrá una estructura para dar cobertura a los 316 concejales que conserva. 

  • La indefinición ideológica, su política de pactos, las luchas internas y la competencia de nuevas organizaciones, entre los motivos de su caída, en la que han sido siempre más penalizados que otros.

Partido Andalucista.

Fundado en 1976 como Partido Socialista de Andalucía (PSA) de la mano de Alejandro Rojas Marcos, pero gestándose varios años atrás, el Partido Andalucista (PA) celebra este sábado en Torremolinos (Málaga) el congreso más triste de sus cinco décadas de historia: su militancia se pronunciará sobre el futuro de una organización que tras los malos resultados de las últimas convocatorias electorales desaparece. Sólo quedará una estructura para dar cobertura a los 316 concejales con los que cuenta, resultado de las elecciones municipales de 2015. Insisten en que no se disuelve, pero eso es prácticamente como defender que estás muerto pero existes.

Su declive ha sido paulatino la última década. En las elecciones generales de 2000 obtuvo su último escaño en el Congreso de los Diputados, porque ya en 2004 perderían toda representación en las Cortes Generales después de haber llegado a tener cinco -su mayor logro- en 1979. En 2008 les ocurriría lo mismo en el Parlamento de Andalucía, después de haber incluso gobernado con el PSOE-A en coaliciones en las legislaturas 1996-2000 y 2000-2004 y tras haber vivido su momento más dulce en 1990 con Pedro Pacheco como candidato y 10 diputados en el Parlamento de Andalucía.

En las elecciones municipales, que era el último reducto que les quedaba, los andalucistas han ido también desinflándose, y de haber tenido las alcaldías de ciudades como Sevilla, Jerez de la Frontera, Écija, Utrera o San Fernando, han quedado reducidos a los citados 316 munícipes. Eso, en un partido que ha llegado a entrar hasta el Parlamento de Cataluña con dos escaños en 1980conquistando el voto emigrante de esta tierra.

La principal razón para esta prejubilación a los 50 años es pues, ésta: los malos resultados, que han llevado a los históricos del partido a plantear que era mejor una “muerte digna” en lugar de continuar concurriendo a las urnas y sumar un batacazo tras otro. Luego tocará hablar de qué le espera en el futuro (¿una refundación?) pero de momento, reflexionamos con sobre las razones que han llevado a sucumbir a este partido.

Les han “robado” el andalucismo

Son muchos los dirigentes y exmiembros del PA que creen que el PSOE se ha apoderado del sentimiento autonomista, que les ha usurpado los valores andalucistas. Que andaluces como Felipe González y Alfonso Guerra llegaran a lo más alto del poder en este país, llevó a identificar PSOE con Andalucía. “Han mentido. Fue el PA el que desbloqueó la situación y consiguió la autonomía para Andalucía. En cambio, la memoria colectiva tiene en mente la traición de los andalucistas, que es falsa”, subraya Pilar Távora, la que fuera la última candidata de la formación a la alcaldía de Sevilla.

“De alguna manera, en una jugada muy hábil del PSOE , abanderó el sentimiento autonomista”, continúa otro andalucista. En esto, el periodo de confrontación con el Gobierno de José María Aznar ha sido clave. Pero desde el PA insisten en que es un “engaño” porque esto no es el andalucismo.

El todavía secretario general, Antonio Jesús Ruiz, ha hablado de “falta de conciencia de pueblo en Andalucía” como una de las razones relacionadas con lo anterior. Pero lo cierto es que, sin llegar a los niveles de Cataluña o País Vasco, no es menor que en Galicia, por ejemplo, y el BNG no ha llegado a esto.

“El PA se muere de nostalgia”, describe gráficamente la que fuera la última candidata de la formación a las elecciones autonómicas, Pilar González. La exmilitante, que aclara que no es “partidaria” pero sí “andalucista”, reconoce que no hay una única razón, que “todas son ciertas”, pero hace una reflexión más global: “El PSA se fundó por una causa, y se identificaba el andalucismo con la lucha por la justicia social. El PSA era el instrumento para conseguirla. Luego ha perdido su función y se ha convertido en aparato. La gente ha dejado de apoyarlo”. Coincide así con el diagnóstico de Joaquín Aurioles, profesor titular de la Universidad de Málaga y exdirector general de Planificación Turística cuando el PA controlaba esta consejería: “El PA se ha distanciado de su origen”.

El mal gesto con el Estatuto de Autonomía

Muy relacionado con lo anterior: en 2007 fue el único partido del Parlamento de Andalucía que no lo hizo, mientras que votaron a favor el  PSOE, el PP e IU. Muchos en el PA creen que esto tuvo un coste elevadísimo. No sacarían ningún diputado en las elecciones autonómicas del año siguiente, como se ha señalado más arriba. “Debimos estar en ese gran acuerdo”, interpreta también Antonio Jesús Ruiz, pese que los andalucistas dieron sus razones para no respaldarlo, convencidos de que no recogía toda la autonomía que Andalucía merece. La paradoja ahora es, según ellos, que pese a no apoyarlo son los que mejor exigen su cumplimiento frente a las demás formaciones.  

Cierta indefinición ideológica

Los votos que fidelizan son los de un partido definido y pese a que el PA insiste en que tiene claramente una ideología de izquierda y progresista no siempre ha sabido venderlo. Entre otras cosas, porque en la pugna por el poder en los municipios, su rival ha sido sobre todo el PSOE -que dominaba- y no el PP. De manera que en el mapa se les ha colocado a la derecha de los socialistas.

Pero desde el PA insisten en su papel de “izquierda moderada”, entre otras cosas porque no hay una burguesía en Andalucía para sostener el andalucismo. En paralelo, se ha proyectado una imagen acomplejada del nacionalismo. “No vamos a dejar de ser lo que somos. No se puede ser tibio en política”, apunta otro miembro del PA. Pero continúa: “No interesa que crezca el nacionalismo en Andalucía”.

También es verdad que cuando se deja de ser un partido con poder nacional o autonómico, como le ha ocurrido a los andalucistas los últimos años, y quedan reducidos a su base local, las siglas se van disgregando. Los munícipes se apoderan del partido a nivel local y puede hacer mella en la ideología. En esto coincide Pilar Távora: “Ha faltado una definición ideológica clara, que sí, que está en los estatutos, pero es necesario llevarla a la acción. Y en este sentido, el partido ha podido perder definición por ser más municipal que estatal o autonómico. Las políticas nacionalistas no se defienden desde lo municipal igual”.

El problema está también que es poder en los municipios se ha traducido en una gestión que ha despertado serias dudas, con obras faraónicas como el Estadio Olímpico de Sevilla, ciudad en la que durante su etapa en el poder se vio se popularizó la sentencia de un  “urbanismo bajo sospecha”. Siempre han estado de fondo los intereses del PA con determinadas empresas, lo que contribuyó a generar desconfianza en las siglas.

La política de pactos

Indefinición ideológica y oportunismo: pactando con negro o con blanco con tal de llegar al poder a toda costa y repartir cargos. Uno de los puntos de inflexión y ejemplo clave que han puesto varios dirigentes del partido fue el canje de las alcaldías de Granada y Huelva por la de Sevilla.

En cuanto a los dos pactos con el PSOE en el Gobierno de Andalucía hay que apuntan que no les perjudicó en número de diputados porque tras el primero (1996-2000) pasaron en los comicios de ese último año de cuatro a cinco parlamentarios, cifra que mantendrían tras la legislatura 2000-2004. Pero otros apuntan que estas alianzas sí les pasarían factura a medio plazo.

Sus luchas internas

La más cruenta la batalla por el poder entre Alejandro Rojas Marcos y Pedro Pacheco, que terminaría en la cárcel. En 2004 Antonio Ortega tomó las riendas con el objetivo de trabajar por la unidad. Pero las batallas intestinas han sido una constante, la más reciente la salida de Pilar González, que se dio de baja en el partido horas  antes de que la comisión de garantías del mismo le abriera un expediente disciplinario tanto a ella como a varios de los dirigentes de su equipo. Cierto es que esto ha estado directamente ligado a que ha contado con varios líderes muy carismáticos y eso es difícil de sustituir. 

La competencias de nuevas formaciones

Dentro del PA entienden que la irrupción de UPyD -primero- y Podemos o Ciudadanos (C’s) más recientemente les ha dado la puntilla. Por un lado, están los que hacen autocrítica y reconocen que a ellos les ha faltado “estar en la calle” y “aprovechar las ganas de movilización de la gente” que otros han sabido rentabilizar.

También están los que se lamentan de que los partidos emergentes han encontrado una respuesta mediática que ellos no y no han podido competir en igualdad de condiciones. “Han tenido unos altavoces que más quisiéramos nosotros. Hemos tenido un apagón. Hemos competido contra la maquinaria de la política y otros dos que tienen muchos altavoces”, valora una excandidata del PA.

Y podemos incluso sumarle una tercera pata en esta razón, y es que el PA no ha sabido encontrar hueco en los espacios de confluencia que se han ido generando o por los que todavía se trabaja. Eso los ha dejado fuera de juego en el momento de máxima disgregación de la izquierda.

Memoria selectiva

Casi todas las razones enumeradas se han dado en otros partidos, a los que sin embargo no les ha costado el castigo que a los andalucistas. ¿Por qué? Es lo que ellos creen que responde a la “memoria selectiva”. Ésa que todavía les echa en cara la corrupción de Pedro Pacheco, cuando éste dejó el partido en 2000. “Es como si pillan robando a a Rosa Díez, y se lo achacan al PSOE”, ejemplifica otro andalucista.

No sólo para esto. En los debates de las autonomías les remontan a la transición para defender su argumentario cuando a los demás partidos no se lo piden. “Tenemos que estar siempre dando unas explicaciones que nadie plantea a las otras formaciones”, prosigue. “El PA no ha sabido vender lo que ha hecho bien ni defenderse bien de lo que le han acusado”, comenta Pilar Távora.

Con este panorama, el congreso comenzará a las 10.00 horas en Palacio de Congresos y Exposiciones de Torremolinos y la clausura está prevista a las 20.00. El vicesecretario de Comunicación, José David Sánchez, ha presentado la documentación que se incluye para la cita: la Declaración Política del XVII Congreso Nacional y el reglamento que regirá para la comisión delegada en caso de que sea aprobada y con la que pretenden mantener un poco de estructura para los concejales que el partido consiguió en las elecciones municipales de 2015.

“Llevamos una propuesta desde la responsabilidad y desde el compromiso ante los más de 150.000 votantes que confiaron en el PA en las pasadas elecciones municipales y ante nuestros 316 concejales, más de 100 grupos municipales, alcaldes y otros cargos electos”, defiende.

De fondo, la intención de apostar por un proyecto de “andalucismo renovado” en el que Antonio Jesús Ruiz ya ha dicho que no va a estar. Ni siquiera estará en la gestora que se quiere poner en marcha este fin de semana para dar cobertura a sus munícipes hasta que en 2019 concluya el mandato. Son últimos que “han dado la cara por el PA”.

EL DIARIO

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