A años luz

 

PABLO IGLESIAS - PEDRO SANCHEZ - ALBERT RIVERA

“Los últimos días han sido clarificadores, para quienes aún albergaran dudas, del talante totalitario de los comunistas bolivarianos que se esconden bajo el paraguas de Podemos”

“Ayer terminó la ronda de consultas regias y, como se veía venir, se convocarán nuevas elecciones”

A años luz están los políticos españoles de los ciudadanos a quienes, teóricamente, solo teóricamente, representan. El hastío, el cansancio, el aburrimiento, la desilusión y la impotencia han sumido a los españoles en un escepticismo sobre una clase política incapaz de tender puentes de entendimiento que afronten los verdaderos problemas que acucian al hombre medio.

Mientras el español, en su casa, en su trabajo, en su empresa, en sus relaciones diarias con sus semejantes, practica el diálogo, el pacto y el entendimiento para superar problemas complejos, nuestros políticos se pierden en la construcción de diques y en marcar líneas rojas que impidan, no ya el pacto sino un mínimo intercambio previo de opiniones y posturas. Con estos políticos el fracaso estaba cantado, cada cual encerrado en su mantra programático de la reforma, del cambio o del progreso que le impedía ni siquiera hablar con quienes, con ellos, podrían afrontar un gobierno estable que restituyera la confianza y atrajera inversiones productivas, riqueza y puestos de trabajo.

Los últimos días han sido clarificadores, para quienes aún albergaran dudas, del talante totalitario de los comunistas bolivarianos que se esconden bajo el paraguas de Podemos, esa suma de agrupaciones y coaliciones desideologizadas, surgidas de demandas, protestas y movimientos ciudadanos afectados por la crisis. Los activistas de todo tipo no desaprovecharon, como buenos bolcheviques, aquel descontento para invadirlo, controlarlo y dominarlo.

Pablo Iglesias, ese profesor conocido por el ínfimo nivel de las clases que imparte, aprovechó la presentación de la obra de Fernández de Liria titulada “En defensa del populismo”, para arremeter contra la libertad de prensa en ese ejercicio tan suyo, tan altivo y arrogante, de colocarse en el centro de atención del debate, lo que le ha valido los calificativos de ególatra, narcisista, cursi, chamán y prepotente.

Si alguien conoce bien al personaje es su profesor y catedrático, izquierdista de pro, Ramón Cotarelo, quien, como consecuencia de sus histriónicas comparecencias no ha dudado en calificarlo como fascista, preguntándose en voz alta, a raíz de su penúltima “boutade”: “¿Va quedando claro que, además de narcisista y prepotente, Pablo Iglesias es tonto?”. Para el catedrático emérito “el fascismo de Podemos es cargante”, denunciando que “comparecen como grupo y salen en jauría en las redes”. Y deja claro que la prensa es tan “independiente” como Público, al que califica como el BOE de Podemos, o como la Cuatro o la Sexta, que ejercen de “palmeros”.

La última intentona para formar un gobierno del cambio, que ellos llaman de progreso sin decir que quienes primero progresarían serían ellos, se produjo ayer mismo con la oferta de Compromis basada en treinta puntos que, contenidos en tres folios, podrían equipararse a una preciosa carta a los Reyes Magos. Salvo el grupo proponente, que luego tildó la contrapropuesta de un insulto, y los socialistas, cuyo afán de poder le llevó de inmediato a aceptarla en 27 de sus 30 propuestas, los otros llamados a suscribir ese pacto de progreso, o bien dijeron que era una broma, como hizo En Comú, o la rechazaron como IU, o simplemente callaron. Y es que, en realidad, su programa cabría en una sola frase: “echar a Rajoy y al PP”; así se hubieran ahorrado papel y tinta.

Ese “gobierno del cambio” que con tanto ahínco ha perseguido Pedro Sánchez, y que le garantizaría su pensión vitalicia de expresidente del Gobierno, tiene su precedente en los que el mismo Sánchez auspició en ayuntamientos y comunidades autónomas y cuya labor van apreciando con nitidez los ciudadanos. Cambio de nombres en las calles, ideologización de las costumbres populares, enchufismo a mansalva y obstruccionismo a las inversiones productivas son algunos ejemplos de su ejecución programática. Ello por no hablar de la lamentable relajación de la moral pública que ha llevado a la indignación popular ante hechos como orinarse o practicar en público el sexo en andenes del metro en Barcelona, lo que ha llevado al anterior alcalde Sr. Trías a denunciar “la arrogancia y el autoritarismo ideológico” de Ada Colau. Estos señores están en Madrid, en Barcelona, en Cádiz y en otras capitales por decisión de Pedro Sánchez, el mismo que “a cambio de nada” -tal y como reconocía ayer- únicamente buscaba correspondencia a la hora de su investidura.

Ayer terminó la ronda de consultas regias y, como se veía venir, se convocarán nuevas elecciones. Quizá sea esto lo mejor, vista la lejanía de los políticos respecto a las inquietudes populares. Tendremos ocasión de valorar qué se esconde bajo las fáciles proclamas de unos políticos que están a años luz del quehacer ciudadano.

Ciertamente que la política española requiere una verdadera regeneración que arroje al vertedero los vicios acuñados en los últimos años, al tiempo que recupere los valores que hicieron posible el entendimiento que auspició la Transición. Pero nada hay más lejos de ello que jugar al revisionismo ideológico y a la imposición programática de una panda de niños inmaduros que no tienen ni idea de la complejidad del mundo actual y que, sin haber dado un palo al agua, no saben, por experiencia propia, lo difícil que es abrir todos los días un negocio, pactar un convenio, dirigir una empresa o fichar diariamente al comienzo de la jornada laboral.

Coda.- Ser libre en Andalucía es tarea de héroes. Esa ha sido la trayectoria de un hombre honesto, surgido de la izquierda comprometida y ex sindicalista: Pedro de Tena. Autor de “La tela de araña andaluza” y editor del diario digital “Por Andalucía Libre”, ha desentrañado la corrupción del régimen andaluz.

Pedro de Tena no ha podido tirar al vertedero toda la bazofia andaluza, pero luchó por ello. Hay frases, como las siguientes,  que definen su personalidad: “Una democracia no puede sustentarse en la mentira”… “No soy feliz callando ante los males. No sé vivir de otro modo”… “Hay quien lucha contra una dictadura para imponer otra”.

Aunque se cierre “Por Andalucía Libre”, desde “El Demócrata Liberal” seguiremos luchando por hacer real la proclama de su cabecera. Por lo demás, Pedro ha conseguido su objetivo: SER UN HOMBRE LIBRE, el mayor galardón para un andaluz.

Enhorabuena, suerte y un abrazo.

Luis Marín Sicilia

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