La desesperación de una madre con dos hijos pequeños que reclama ayuda al Ayuntamiento «sin obtener respuesta»

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La situación de Sheyla Caballero es desesperada. Esta utrerana ya no sabe a dónde acudir para que la ayuden a salir adelante y poder afrontar los gastos mensuales que tiene, antes de verse en la calle con dos hijos pequeños, de 4 y 10 años de edad.

Durante los dos últimos meses, «estoy viniendo casi a diario al Ayuntamiento para reclamar al gobierno que me ayude. Necesito seis meses de trabajo para poder optar a una ayuda que me permita hacer frente al recibo de la luz y el agua, e incluso el alquiler del piso, que he tenido que dejar de pagar y, según recoge mi contrato, al tercer mes sin abonarlo tengo que abandonar mi domicilio».

Durante los dos últimos años, ha contado con el respaldo del conocido como «equipo de desamparo», perteneciente a la Junta de Andalucía, que le recomendó separarse de su anterior pareja debido a que «existían informes que recogían los problemas que había en mi casa». Después de ese período, dicha ayuda ha llegado a su fin «porque entienden que, supuestamente, mi caso ya ha finalizado». Ha sido en enero cuando ha pasado a manos del equipo de tratamiento familiar, dependiente de la Junta, tras permanecer esperando desde el pasado mes de noviembre. Este equipo «solamente me presta ayuda psicológica a mí y mis hijos, pero no de tipo económico».

Por este motivo, «he querido hablar con el alcalde para pedirle una solución a mi problema, quien tiene un informe de menores y otro de desamparo». Esta mujer se ha mostrado enfadada por la actitud que mantienen desde el gobierno con ella, ya que «lo que me dicen es que mi caso es prioritario, pero que tengo que esperar al programa de urgencia municipal que se iniciará en junio, y yo no puedo esperar hasta entonces porque estoy sin ingresos. Hasta el bocadillo de desayuno para mis hijos me lo tienen que hacer otras personas porque yo no tengo recursos».

Según ha explicado a Utrera Digital, «yo vivía en la barriada La Paz, en un piso ocupado que tuve que dejar cuando me cogió el equipo de desamparo. Entonces me tuve que buscar un piso de alquiler para cuyo pago recibía una ayuda que ya no percibo. Además, tengo un minusvalía del 38%, depresión, tengo que acudir al psiquiatra, soy epiléptica, y mis hijos no pueden verme en malas condiciones todos los días». Precisamente en cuanto a los chavales, ha puesto de manifiesto «la mejoría que han experimentado en estos dos años, tanto a nivel académico como personal. Y ahora que están estables, la única solución que me dan es irme a una casa de acogida, y no estoy dispuesta a que vuelvan a desestabilizarse».

En palabras de esta mujer, «yo me levanto cada día con ganas de seguir adelante pero, si en todos los sitios a los que acudo me dan un ‘no’ por respuesta, me hunden. Necesito una vivienda más barata que yo pueda pagar o un puesto de trabajo, pero no me ofrecen nada».

Ante esta situación, Sheyla Caballero se manifestó este martes con una pancarta a las puertas del ayuntamiento, para reclamar una ayuda, algo que repetirá en las próximas jornadas. Además, si no le remedian su problema, amenaza con iniciar una huelga de hambre.

De igual modo, se queja de que se hayan realizado 49 contrataciones por parte del Ayuntamiento en el último plan de empleo local, y que ella no haya sido uno de los beneficiarios, pese a tener conocimiento de la situación en la que se encuentra.

UTRERADIGITAL

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